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Guía

Focaccia barese: la patata que la hace tierna

Por Marco Freire7 min de lecturaActualizado 2026-08-24

Focaccia alta y esponjosa recién horneada en un molde redondo, la superficie dorada salpicada de tomates cherry partidos y aceitunas pequeñas hundidas en los hoyuelos, con brillo de aceite de oliva y algo de orégano
Alta, tierna y con tomate hundido en cada hoyuelo: así es la barese.

La focaccia barese es la focaccia alta y tierna de Puglia: una masa gruesa que llena el molde, se cubre de hoyuelos y se hornea esponjosa por dentro y dorada por fuera. Su secreto no está en la superficie, sino en la masa. Lleva dos cosas que no tiene una focaccia cualquiera: una patata cocida y aplastada, y sémola de trigo duro mezclada con la harina. Esa pareja es la que la mantiene blanda, con una miga húmeda que aguanta uno o dos días sin ponerse seca.

Si la tuya sale alta pero al día siguiente parece un ladrillo, casi siempre es que le faltó la patata. La patata cocida aporta almidón y humedad a la masa, y ese almidón es el que retiene el agua dentro de la miga cuando el pan ya está frío. Para ver dónde encaja este estilo dentro de la familia, tienes la guía completa de la focaccia, que ordena los tipos y los fallos habituales. Aquí vamos a lo concreto de la barese: por qué lleva patata, cómo combinar la sémola y cómo hornear un pan tan alto sin que se quede crudo.

Por qué lleva patata

La patata no es un capricho regional: cumple una función. Cuando cueces una patata, la aplastas y la incorporas a la masa, estás metiendo almidón gelatinizado y agua dentro del pan. Ese almidón se comporta como una esponja: retiene humedad durante el amasado, el horneado y, sobre todo, después, cuando el pan enfría y una masa normal empezaría a resecarse.

El resultado es una miga tierna y algo húmeda que se mantiene blanda al día siguiente, cuando muchas focaccias ya piden tostadora. Por eso la barese es tan popular como pan de todos los días en Bari: no es un pan que haya que comerse en la primera hora.

La cantidad manda. Las recetas tradicionales de focaccia barese, como la de referencias italianas de cocina casera, usan alrededor de una patata mediana por cada 500 gramos de harina. Es un buen punto de partida, no una regla exacta. Pasarse de patata tiene un precio: la masa se vuelve pegajosa, cuesta manejarla y la miga puede quedar gomosa en vez de tierna. Mejor quedarse corto que largo.

La mezcla con sémola

El segundo ingrediente que define a la barese es la sémola de trigo duro, la que en Italia venden como semola rimacinata, una sémola remolida más fina. No sustituye a toda la harina: se mezcla con harina de fuerza (o una buena panificable) en una proporción que suele ir de un tercio a la mitad del total, según la receta.

La sémola aporta tres cosas. El color, ese amarillo cálido tan característico de la miga puglesa. Un punto de dulzor y sabor a trigo que la harina blanca sola no da. Y una textura con más cuerpo al morder, algo más masticable, que es justo lo que se espera de este pan. La harina de fuerza, por su parte, pone el gluten y la estructura para que la masa alta suba y aguante sin desinflarse.

IngredientePapel en la masaReferencia orientativa
Harina de fuerzaGluten y estructura para la masa altaLa mitad o dos tercios de la harina total
Sémola de trigo duro (semola rimacinata)Color, dulzor y textura con cuerpoDe un tercio a la mitad de la harina total
Patata cocida y aplastadaAlmidón y humedad, mantiene la miga tierna~1 patata mediana por 500 g de harina
AguaHidratación alta, masa blanda y esponjosaGenerosa, la masa queda húmeda y pegajosa
Aceite de oliva virgen extra y salSabor y superficie doradaAl gusto, aceite generoso encima

Las proporciones son orientativas y cambian de una casa a otra. Lo que no cambia es la lógica: sémola para el carácter, harina de fuerza para la estructura, patata para la ternura y agua en abundancia para que la miga salga esponjosa.

El formato y lo que va encima

La barese es alta porque se hornea en molde redondo, normalmente metálico, donde la masa se reparte y llena el fondo con buen grosor. No se estira fina como la focaccia genovese, fina y magra, que es justo el estilo contrario: aquella es una lámina delgada y salada; esta es un pan alto y tierno. Comparar las dos ayuda a entender por qué cada una se hornea distinto.

Una vez la masa está en el molde y ha reposado, llegan los hoyuelos. Con las yemas de los dedos se hunden marcas por toda la superficie, sin miedo, casi hasta el fondo. Esos huecos no son decoración: sujetan el aceite y el relleno, y dan a la barese su aspecto reconocible. Si quieres el gesto con detalle, mira cómo hacer los hoyuelos.

Encima va lo clásico de Puglia: tomates cherry partidos por la mitad y aceitunas pequeñas, presionados dentro de los hoyuelos para que queden anclados y no se resbalen al hornear. Se riega todo con aceite de oliva virgen extra generoso, un poco de sal y, si te gusta, orégano. El tomate suelta jugo al hornearse y perfuma la miga desde arriba; la aceituna aporta el punto salado.

Sobre el aceite, no hay atajo: usa aceite de oliva virgen extra de verdad. En un pan tan sencillo el aceite es sabor, no solo grasa, y es la mitad de lo que hace memorable a una barese.

Cómo hornear una focaccia alta

Un pan alto pide un horneado distinto al de una focaccia fina. Necesita algo más de tiempo, pero con el horno igual de fuerte, para que dore la superficie sin dejar el centro crudo. Las recetas de referencia trabajan en torno a los 230 a 250 grados, unos 20 a 25 minutos, ajustando el tiempo al grosor: cuanto más alta la masa, más minutos necesita para cocerse por dentro.

La superficie de abajo importa. Una bandeja o plancha metálica precalentada, que lleve ya un rato dentro del horno, transmite calor de golpe al apoyar el molde y ayuda a que la base se cueza y se dore en lugar de quedar pálida y blanda. Con un pan que carga humedad de la patata y del tomate, ese empujón por debajo marca la diferencia.

Vigila los tomates. Como asoman por la superficie, se pueden quemar antes de que la miga termine de cocerse. Si ves que se están tostando demasiado pronto, un trozo de papel de aluminio por encima los protege mientras el interior acaba. Sabrás que está lista cuando la corteza esté dorada y firme y el pan suene hueco.

Y la mejor prueba de que la hiciste bien llega al día siguiente: una barese bien hecha sigue tierna, con la miga húmeda intacta. Ahí es donde la patata devuelve todo el trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Qué hace tierna a la focaccia barese? La patata cocida en la masa. Al aplastar una patata hervida e incorporarla, añades almidón y humedad que retienen el agua dentro de la miga. Eso mantiene el pan blando incluso al día siguiente, cuando una focaccia normal ya estaría seca. La sémola de trigo duro también ayuda, aportando cuerpo y sabor.

¿Cuánta patata se pone por cada harina? Como referencia, alrededor de una patata mediana por cada 500 gramos de harina, según recetas tradicionales italianas. Es un punto de partida, no una regla fija. Conviene no pasarse: demasiada patata deja la masa pegajosa y difícil de manejar, y la miga puede salir gomosa en lugar de tierna.

¿Puedo usar harina normal en lugar de sémola de trigo duro? Sale focaccia, pero pierdes lo que hace barese a la barese. La sémola de trigo duro (la semola rimacinata) da el color amarillo, el dulzor y la textura con cuerpo típicos de Puglia. Lo habitual es mezclarla con harina de fuerza, de un tercio a la mitad del total, no usar solo una.

¿En qué se diferencia de la focaccia genovese? En casi todo salvo la idea de partida. La barese es alta, tierna y húmeda, con patata y sémola en la masa y horneada en molde redondo. La genovese es fina, magra y salada, estirada baja y horneada caliente y rápido. Una es un pan esponjoso; la otra, una lámina crujiente.

¿A qué temperatura se hornea? Las recetas de referencia rondan los 230 a 250 grados, unos 20 a 25 minutos, ajustando el tiempo al grosor de la masa. Al ser un pan alto, necesita algo más de horno que una focaccia fina para cocerse por dentro. Si los tomates de encima se doran demasiado pronto, cúbrelos con papel de aluminio mientras el centro termina.

Dónde lo comprobé

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